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domingo, 27 de abril de 2008

¿Loco, yo?

¿Loco, yo?



Me persiguen,
escuchan lo que digo,
observan lo que hago,
saben lo que veo,
lo que siento y lo que pienso.
Se ríen, hablan de mí,
aunque bien lo disimulan.
¿Cuándo dejaré de ser
el alimento de sus lenguas?

Los gigantes
quieren matarme.
Los desafío y,
sin embargo, les temo.
Edificios ciclópeos
y titánicas torres
se inclinan para
arrojarse sobre mí.
Rayos fragorosos
sobrevienen como
amenazadoras saetas
de venganza divina.
Las aguas tranquilas
planean sumergirme
en su seno mortal.


Pensamientos despiadados
y sentimientos amargos,
dominan mi mente,
usurpan mi corazón.
Los espanto
pero su apariencia
es tan tentadora
que me dejo
arrastrar por ellos.

Todo el mundo
conspira contra mi.
Hasta el propio destino
impide que realice
lo que más anhelo.

¿Qué gigante omnipresente,
eterno e infinito
impide que sea feliz?
¿Será la sombra que, diariamente,
se extiende amenazante
bajo mis pies?


Elio G.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Himno a mi Mismo

Himno a mí mismo



Soy el peor de todos los hombres,
una escoria, una sombra, un fantasma.
En el pasado nací como fruto
del amor entre dos personas y como raíz
del odio a mi mismo.
Nací por obligación.
En el futuro moriré lleno de cicatrices y arrugas,
solo y desnudo. De la misma manera que vine al mundo
también me voy a ir.
Moriré. No tengo otra opción.

Soy un perro, un excremento, una cosa,
un pecador, un puñado de problemas ambulante.
Acepto todos los insultos de quienes me rodean.
Cada golpe, cada puñalada, cada escupitajo
me ha fortalecido.
Soy solo polvo y cenizas,
un resignado suspiro de Dios y nada más.
Nadie me llorará.
Nadie me recordará cuando yo muera.
Soy anónimo.

Sin embargo, voy de cabeza al profundo y oscuro abismo,
voy de frente al frenesí de la vida.
Siento vértigo.
Siento el roce del viento en mi cara.
No necesito pedir prestadas alas
para poder volar.
Estoy vivo y amo la vida,
aunque sea despiadada y cruel.
Vivo el presente porque es lo único
verdadero, seguro y real.

Soy lo que soy
aunque el mundo no lo acepte y no lo comprenda.
Soy lo que soy
y lo seré hasta el fin de mis días.
No me callo, no miro hacia atrás, sigo hasta el final.
Elio G.